Brenda Johnson: “Todo lo que uno quiere, lo puede lograr”

La piloto radicada en Villa Devoto, Buenos Aires, posee algunas particularidades en su currículum deportivo y valía la pena mencionarlas en una entrevista especial. Por eso, y ante su pronta vuelta a las pistas, aprovechamos el receso de verano para hablar con Brenda Johnson, la primera mujer en competir en la Fiat 600 Light (y varias particularidades más).

Sos la primera mujer que compitió en la Fiat 600 Light. ¿Cómo llegaste a la categoría y con qué te encontraste?

– Llegué a la categoría porque siempre me gustaron los autos. Desde que tuve mi primer auto corría en la autopista por las noches. Hasta que un día decidí comprarme uno con más potencia: adquirí mi primer Clío Sport y me iba a todos los Track Day.

Y un día dije: si muchos corren, ¿por qué yo no? Y en ese entonces, en mi trabajo, un compañero me dijo: “Mi hermano corre en la Fiat 600 Light. Te paso el contacto del que los alquila”. Así termine alquilando un auto a Emiliano González. En un principio, en la Light pensaban que era una broma armada. Hasta que los visité y vieron que era muy en serio.

La categoría me pareció una familia. Todos súper amables. Obviamente, era la noticia del momento, pero siempre con respeto. Hasta que empezás a andar un poquito bien, y ahí vienen los comentarios. Pero como en cualquier ámbito de hombres con ingreso de mujeres.

¿Recordás el día del debut?

– Fue a principios de junio del 2011, en el “Gálvez”. Recuerdo que la emoción me estaba ganando y las expectativas eran muchas. Clasifiqué a mitad de pelotón y eran alrededor de 25 autos. En la final, a la cuarta vuelta venía fallando el motor. Entré a boxes y Emiliano me dijo “seguí, seguí y que se rompa”, porque obviamente quería que termine. No pude llegar a la de cuadros porque se rompieron los balancines y tuve que abandonar.

Precisamente en ese momento comenzaste a forjar una de las cuantas parejas de pilotos que existen en Argentina. ¿Qué nos contás sobre eso?

– Con Damián (López) nos conocimos en mayo de 2011, por Facebook. Esas cosas de la vida (risas). Me acuerdo que yo subía las fotos del auto, la preparación… Me saca a la luz la edad. Me tiraba onda y me regaló una cuellera para mi primera carrera (antes no era obligatorio el hans). La usé a partir de la segunda y tuve un golpe fuerte, parecía intencional (risas). Después, el siguió ayudándome y nos pusimos de novios. El arrancó la temporada de Midget, de diciembre del 2011 a marzo del 2012, y salió campeón. Todo redondo.

Volviendo a lo deportivo… Lograste hacer varias carreras hasta que en el 2012 llegó una grata noticia para tu vida personal. Y eso nos trae una anécdota bastante particular, ¿no es cierto?

– Sí, fue algo muy loco (risas). Luego de correr en 2011, llevé el 23 para el 2012. Y allá por abril, se venía la carrera de invitados. La primera del año en el “Mouras”.  Y decidí invitar a Marisa Panagópulo, una gran amiga. Un mes antes, me enteré que estaba embarazada, justo después del campeonato que ganó mi marido en Midget.

Luego de hablarlo con Damián, me dijo que le preguntara a Marisa su opinión, ya que tiene años de automovilismo. Y como era de esperar para mí, me dijo que corra. Y así corrí, acompañada de mi primer hijo, Marco, embarazada de dos meses. Con un poquito de miedo, pero sabía que era la última vez que iba a correr en muchos años. Así fue. Esa fue mi última vez hasta que volví en 2018.

¿Y nadie se enteró antes de la carrera? ¿Qué se dijo después?

– Solo lo sabían mi marido, Marisa y yo. Era súper secreto. Realmente no quería que me impidieran correr, con lo que eso significaba para mí. Corrí un riesgo que podría haberme perjudicado el embarazo, pero sabía que nada me iba a pasar. Y así fue como terminé décima mi última carrera: con una gran alegría, ya que en 2011, de las ocho carreras que corrí, pude terminar solo tres.

El día después, todos me querían matar. Desde el presidente de la categoría, Pablo Ibañez, hasta Emiliano. Nunca se lo imaginaron y realmente les pareció súper arriesgado. Pero sabían que estaba bastante loca.

Hay una frase famosa en el automovilismo: “el piloto que tiene un hijo, pierde medio segundo por vuelta”. ¿Lo comprobaste en pista cuando volviste o te sentías igual que en 2012?

– No pude realmente comprobar que los segundos que me faltan son por mis dos hijos. ¡Menos mal que no tuve más! (risas). Pero sí se hizo complicado el cambio de motor. Si bien era más difícil llevar un auto con motor original, éste también tenía su dificultad: hay que hacerle mucho al auto para equilibrar la potencia que ahora tiene y cuesta más interpretarlo en la pista.

¿Cómo ves ese importante cambio reglamentario que hizo la categoría?

– Me pareció un cambio para mejor. Aunque a toda la categoría le haya costado, económicamente y en tiempos, creo que tener un auto a inyección programable fue algo innovador que pocos se atreven a hacer en una categoría zonal. Además, utilizar un motor más grande, era algo que se venía charlando. Nosotros éramos los únicos que quedábamos con el motor original.

Y hoy, seguís en contacto con la Fiat 600 Light…

– Por supuesto. No solo tenemos el auto a la espera de hacer algunas modificaciones, sino que estamos en contacto tanto con Fernando Leivas, que nos ayudó y dio una gran mano siempre, con José Morelli y con Matias Calviño, presidente de la Light para poder ir dándole forma a lo que sería una próxima carrera en 2020. También hay algunos planes de volver junto con Marisa Panagópulo y cambiarle la tierra por el asfalto a mi marido.

Brenda, con parte de su familia. Al fondo, la “Pana”: Marisa Panagópulo.

El 2020 viene con dos cambios importantes en tu vida: la vuelta al automovilismo y el nuevo trabajo. ¿Qué podes precisar sobre eso?

– Estoy muy entusiasmada. Luego de tener que dejar de correr por problemas de salud y económicos, el 2019 terminó muy bien, y el 2020 comenzó con una nueva propuesta laboral y proyección a futuro. Esto me hace pensar que todo lo que uno quiere, lo puede lograr. Y ya estamos trabajando en el auto para poder arrancar lo más pronto posible.

¿Arrancarías sola o en binomio?

– La idea es arrancar sola. Con posibilidades de correr en binomio con mi marido. Aunque, como te comenté antes, también estamos en tratativas con Marisa, tanto como para que decida alquilar un auto para girar sola, como para poder correr en binomio y bajar un poco los costos.

¿Ella fue tu referente desde que se gestó la pasión por el automovilismo?

– Mi referente en el automovilismo siempre fue mi marido. Lo he acompañado en toda su carrera en Midget, en Estados Unidos o a donde sea que él quiera ir. Y siempre me aconsejó de la mejor manera. Pero desde que conocí a Marisa, siempre escuché sus consejos y aún los sigo escuchando. Es mi referente mujer dentro del automovilismo, sin ninguna duda.

La última es un tanto personal, ¿Qué visión tenés sobre la participación de las mujeres en el automovilismo actual?

– Creo que a lo largo de los años, la mujer en el automovilismo siempre fue vista como alguien que no pertenece a ese ambiente. Siempre fue difícil derribar las barreras que los hombres ponen, aún siendo sin intenciones. Pero creo que hoy en día, nos hemos vuelto más fuertes para aguantar cualquier crítica y seguir adelante, ya que todos somos iguales.

Los pequeños López-Johnson también meten mano en la “bolita”, que está pronta a cambiar de colores para el 2020.

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