Julieta Fernández: “Coincidir trabajo y pasión, es un privilegio”

La de Chacabuco, actual productora general de la Rotax Max Challenge Buenos Aires, es la protagonista de una nueva entrevista especial de Mujeres Fierreras. En ella, dialogamos sobre su trayectoria deportiva, sus anécdotas vinculadas al esfuerzo familiar y hasta de su actualidad, que la encuentra trabajando dentro de lo que ama pero sin el buzo antiflama puesto. Julieta Fernández, mano a mano con Mujeres Fierreras.

¿Cuál es el panorama de la Rotax Buenos Aires tras tres meses de cuarentena?

– Hicimos un protocolo hace ya algo de dos meses y estamos esperando que nos habiliten a correr. Los pilotos están pidiendo volver. En otros países ya arrancó, pero Argentina es aparte. Si no autorizan acá, no se puede hacer nada. Es una situación extraordinaria.

¿Podría decirse que la Rotax es tu segunda casa?

– Si. A veces mi primera, te diría. Siento la pasión del karting desde muy chica. Es indescriptible, como toda pasión. En cada cosa que hago, doy siempre lo mejor de mí y me pongo la camiseta. Por eso siento tanto mi amor por Rotax. Coincidir trabajo y pasión, es un privilegio.

Ese vínculo con la categoría, ¿desde cuándo se remonta?

– Yo arranqué a correr en 1998, cuando tenía 8 años. Después de varios años, en 2008, corrí en Rotax; pero empecé a trabajar con ellos cuando cursaba el segundo año de Periodismo Deportivo, en 2014.

¿En qué campeonato se dieron tus comienzos en el karting y cómo fueron esos primeros pasos?

– Empecé en el kartódromo de mi ciudad, Chacabuco, en un campeonato de FEDENOR. Después también corrí en Stihl en Buenos Aires, pero solo algunas carreras. Volví a la tierra y después hice carreras aisladas en Buenos Aires, algunas del Campeonato Argentino y otras en Rotax… Por cuestiones económicas no pude hacer muchos campeonatos enteros, más que los locales y algunos zonales. Por eso aprendí a ser feliz viviendo el karting desde otro lugar. Medio a la fuerza (risas).

Entre esas competencias realizadas, ¿hay alguna en particular que ocupa un lugar importante en tus recuerdos?

– Todos los momentos vividos los considero muy especiales, y los recuerdo de alguna manera como los mejores que viví. Quizás me faltan detalles porque no soy buena con la memoria, pero cada vez que hablo de karting, y más aún de mi historia, me emociono. Todo siempre fue en familia, con mucho sacrificio, pasión y empuje.

Cuando salí campeona en el campeonato que se corría en Chacabuco fue emocionante. Era muy chica y estaba toda mi familia cada carrera. Nos apoyaban algunos locales de la ciudad, con $50 o $100 por carrera. Muy buen recuerdo.

¿Qué hay de las experiencias internacionales? Ser partícipe de un Mundial (de Iame, en 2008) y de dos Sudamericanos (2013 y 2018, respectivamente) no es poca cosa…

– No, claro. Fueron experiencias muy lindas. Al margen de que también se disfruta todo el viaje en sí. El Sudamericano Rotax de 2018 fue muy especial. Hacía varios años que ya no corría en karting y me ayudó un montón de gente desinteresada para poder ir. Y el punto importante en cuanto a la competencia es que fui muy competitiva y le pude demostrar a la mayoría de argentinos (mecánicos, padres y pilotos) que yo podía correr de igual a igual con ellos. Pensando que no corría hacia muchísimo tiempo y que solo entrené tres veces antes de ir porque me lastimé la costilla.

No pude terminar la pre final por ese dolor terrible, pero fue muy importante en lo personal lo que mencionaba anteriormente, sabiendo los prejuicios que hay con la mujer en el ambiente. Y más siendo la que les sacaba fotos cada fin de semana (risas). También estuvo muy bueno que me acompañó mi papá. El siempre incondicional: cada vez que salía de parque cerrado en las habilitaciones de pista, el estaba ahí apoyándome sea cual fuese el resultado. Y eso es lo más importante del acompañamiento familiar: apoyan incondicionalmente y es un empuje anímico muy valioso.

En 2013 llegaste a la áspera Mini Cooper Challenge, donde mostraste credenciales ante los hombres con grandes resultados. ¿Cómo fue esa etapa en esa categoría telonera del TC2000?

– Fue muy buena. No tenía experiencia en autos y los Mini eran espectaculares, muy lindos de manejar. Disfruté mucho esa etapa. Terminé tercera en el campeonato y teniendo una fecha menos que el resto, por ausentarme en el Gálvez por problemas presupuestarios.

Y en cuanto a los pilotos de los Mini, ¿siempre existió una buena camaradería?

– Si, si. Todo perfecto, había mucha buena onda. No recuerdo nada que haya sido polémico. Es un ambiente distendido.

El Mini #44 de Juli Fernández. PH: Guillermo Dubra

El llegar a los autos con techo, ¿estaba pensado desde antes del subcampeonato en Rotax?

– No, la verdad que no estuvo programado. Se dio la prueba en el Autódromo de Buenos Aires y pude arreglar para arrancar el campeonato.

En 2015 llegaste a la Copa Damas del Top Race Series. ¿Cómo se dio ese salto?

– Nos reunimos con Javier Azar, quien en ese entonces trabajaba en la categoría y tenía su equipo, y probamos en Junín. Se dio la oportunidad y corrí cuatro fechas. La realidad es que, si bien iba mejorando de a poco, eran pasos pequeños y difíciles porque los viernes no podía probar por presupuesto. Entonces tenía muy pocas horas arriba del auto.

Me hubiese gustado haber tenido la posibilidad de hacerlo mejor, pero de todos modos lo recuerdo como un gran momento. Corrí en una categoría nacional, de alto nivel y con verdaderos autos de carrera, que son hermosos de manejar. Y aunque la desvinculación no se dio como tendría que haber sido, voy a estar siempre agradecida a Javier y a su familia, como así también a Alejandro Urtubey.

Sin dudas que el factor presupuestario ha sido el gran obstáculo en tu carrera deportiva…

-Sí, por supuesto. El automovilismo en general, a un alto nivel, es carísimo para mi realidad económica. En mi caso particular, siempre nos costó hasta correr de local: juntábamos peso por peso pero nos hacía tan feliz que valía la pena. Y hablo en general, porque mi mamá y mi papá me acompañaban a todos lados.

En el 98, cuando arranqué, me quedaba sin nafta en el karting y lloraba porque quería seguir probando y mi papá me decía: “Juli, no tengo más plata”. Me acuerdo que en 2008 los equipos descartaban las cubiertas en los tachos del kartodromo y nosotros las agarrábamos y con eso entrenábamos. Mi mecánico fue siempre mi papá, e íbamos aprendiendo juntos. Sin duda alguna, el factor presupuestario es lo más difícil.

El año 2015 concluyó con otro logro personal para vos: recibirte de Periodista Deportiva. En ese sentido, ¿se te allanó el camino por el hecho de ser piloto?

– Si, estudié eso para seguir en el ambiente. También era muy útil aprovechar los contactos por estar desde muy chica con el automovilismo. De todos modos, actualmente no ejerzo más como periodista, ya que hace aproximadamente dos años me dediqué a la producción de las carreras y, la verdad, me interesa muchísimo más.

¿Qué es lo que más disfrutás de ese trabajo?

– Principalmente, las carreras, porque amo el karting. Y después, la producción del evento me gusta mucho. Contratar los servicios, el personal, realizar los reglamentos, cronogramas… Todo el evento en sí.

Volviendo a tu parte como piloto, en 2017 tuviste una participación en la Clase 1 del Turismo Pista… ¿Cómo fue esa experiencia?

– Tuve la posibilidad de correr la última fecha en Buenos Aires. Los dirigentes de la categoría me asesoraron, arreglé con un motorista y equipo, y me mandé a correr. La realidad es que me gustó pasar ese fin de semana. Nunca había manejado ese auto. No fui a probar pero fue una experiencia linda. Terminé la carrera con ganas de armar un proyecto para el año siguiente pero luego desistí, nuevamente por el factor presupuestario.

Meses después, llegó el Sudamericano de Rotax en Granja Viana… Desde entonces, ¿abandonaste completamente tu papel de piloto o surgió algo entremedio para “despuntar el vicio”?

Esa fue mi última actividad. Por el momento no surgió nada. De todos modos, no lo busco; estoy solo dedicándome al trabajo. Por ahora, es una etapa terminada.

Si tuvieses que quedarte con una carrera de las que corriste, ¿cuál elegís?

– No tengo una preferida, todas tienen su lado especial. Disfruto cada momento.

¿Y un auto?

– El Mini me encantó. Y el Top Race también, como el único auto verdaderamente de turismo que corrí. Son dos cosas diferentes, por eso los nombro a ambos.

¿Lo más lindo que te llevás de tu etapa como piloto?

Haberlo disfrutado con mi familia.

¿Un piloto nacional que quisieras tener en la Rotax?

– Facundo Ardusso. Por su calidad de piloto, de persona y además entrena en DD2.

¿Un sueño?

– Antes era ser piloto toda la vida. Después, con el tiempo, desistí. Creo que por el momento, ser feliz y disfrutar, desde el lugar que me corresponda, siempre del karting.

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