Dalila Hidalgo: “Con cada título que lograba, sentía que nada me iba a detener”

Multicampeona. Pionera. Guerrera. Quizás no alcancen los adjetivos para calificar a Dalila Hidalgo, considerada por muchas colegas como la “madre” del motocross femenino en Argentina. Por eso y por tanto más, la mendocina, nacida en Junín y residente en Las Heras, es la protagonista de esta nueva entrevista especial de Mujeres Fierreras. La primera referente al motocross. Y no podía ser con otra persona…

Hay una base argumental muy sólida detrás de las calificaciones a Dalila Hidalgo: más de una veintena de títulos (en su mayoría, en certámenes mixtos); un período de 18 años entre la primera y la última consagración; ser la creadora de la FMX en el MX Argentino… Todo eso es apenas estadístico. Pero atrás de los resultados hay mucho más: una deportista comprometida, una mujer que realmente superó barreras y una piloto que no quiere dejar tan fácilmente el mundo de la competición. Detalles de su vida, de sus experiencias y de sus proyectos en el corto plazo, en esta entrevista que, para Mujeres Fierreras, es un lujo.

LOS INICIOS Y SUS PROBLEMAS; EL NACIMIENTO DE LA FMX; Y LA MUJER EN EL MOTOCROSS ARGENTINO

Si bien sos una multicampeona y pionera femenina dentro del motocross, tus inicios se dieron en el enduro. Contanos tu camino hacia el primer contacto con una moto de carrera.

– Si, toda mi carrera deportiva comenzó en el enduro, porque mi papá también hacía y me trasladó la pasión. Hasta que un día fui a probar a la histórica pista de motocross de Barrancas, Mendoza, y me gustó mucho más que el enduro, así que al poco tiempo me dediqué al motocross.

¿Por qué te gustó más el motocross?

– Puntualmente, porque sentí una mayor adrenalina en los saltos y cuando estaba en el partidor…

¿Qué pasó con el hockey una vez que te metiste en el mundo de las motos?

– Al hockey amaba hacerlo y me costó dejarlo por el tema de compartir. Pero la moto superó todas mis expectativas y, desde que me subí por primera vez, sentí que era lo que quería hacer: dedicarme a eso y llegar lo más lejos que pudiese…

En materia de género, ¿fueron difíciles tus comienzos en el motocross?

– Me costó tener mi lugar en el ambiente de las motos, pero con entrenamiento todo se puede superar. Yo sentía que no había ninguna barrera que me impidiera lograr lo que yo quería: correr. Y, cuando empecé, no había mujeres que corrieran, asique competía con hombres… Por eso la importancia del entrenamiento.

Más allá de la típica discriminación por ser mujer y de las palabras que pueden haberte llegado, también sufriste agresiones…

Sí, hubo varias agresiones, no sólo roces de carrera… Algunos toques que tuve sí fueron para hacerme caer. En una carrera, en Buenos Aires, hicieron una apuesta para ver quién lo hacía, y nos enteramos después de la carrera…

¿También fue difícil desde el plano familiar?

– Mi familia fue todo un tema. Al principio, me costó mucho por ser mujer: tenía a mis abuelas y a mi mamá en contra. Pero después las tuve conmigo, apoyándome en cada carrera… La familia es el pilar más importante para lograr cualquier meta.

Para lograr ese apoyo, ¿incidieron los grandes resultados deportivos que obtenías?

– No, yo siento que tenía el apoyo porque todos veían como vivía mi pasión por las motos: me despertaba y me acostaba pensando solo en la moto. Mi vida se basaba en ella mejor dicho. Y ellos lo vivían a la par conmigo. Siento que cada uno tenía su rol a mi lado.

En 2012, presenciaste un Latinoamericano Femenino y tomaste una iniciativa que marcaría el futuro de las mujeres en el motocross argentino. ¿Cómo fue esa primera charla con el presidente de la Federación Argentina y cuánto tiempo pasó hasta que se dio el nacimiento de la FMX?

– En el 2012, y gracias a Chile, tuve la posibilidad de correr el primer Latinoamericano de Mujeres que se hizo en México. Después de competir volví re motivada porque vi que en varios países de Latinoamérica había categoría de mujeres. Llegué re decidida de que acá también teníamos que tener nuestro espacio. Entonces hablé con la Federación y me dieron la posibilidad de hacerlo. Primero, con una carrera presentación en Córdoba dónde teníamos que ser más de diez, y lo logramos: fuimos mucho más que diez… Así que al otro año teníamos la categoría a nivel nacional.

En ese sentido… Para una mujer que recién arranca en el motocross o el enduro, ¿creés que le es igual de difícil que como lo fue para vos?

– Yo creo que hoy en día es más fácil. No digo que no cueste, pero sí que ya no hay tantas diferencias como antes.

¿Existen complicaciones para conseguir un buen número de pilotos inscriptas para cada competencia de la WMX?

– Yo creo que hoy en día son más las chicas las que practican esta disciplina, por lo que no siento que no hay complicación para juntar el número de participantes. Nunca hubo complicaciones en ese sentido… Lo único que costó fue tener nuestro espacio, pero por suerte hoy ya es más fácil poder correr porque está la categoría.

SU PRESENTE, SUS PROEZAS Y LO QUE VIENE

Si bien estás alejada de la competición desde hace un buen tiempo, seguís ayudando a las chicas al igual que lo hiciste con la creación de la WMX…

– Sí, la verdad que estoy muy alejada de las motos. Obviamente, sigo las carreras y veo siempre toda la info… Me encantaría poder seguir con el tema de ayudar a la categoría. En lo que necesiten, siempre van a contar con mi colaboración. Lo que más me gusta es poder transmitir mis años de experiencia en la moto.

A su vez, estoy con las clínicas y cursos para pilotos, de acuerdo al nivel y experiencia de cada uno. Se enseñan posiciones arriba de la moto, que después se practican en pista junto con lo que es el manejo; y también hablamos de inquietudes y sueños, y como lograrlos… Siempre hay una parte teórica y una práctica, y dura dos o tres días, según la organización y el tiempo.

Si uno repasa tu currículum deportivo, se encuentra con una inusual cantidad de consagraciones. ¿En algún momento tomaste dimensión de todo lo obtenido?

– La verdad que no, porque me gustaba tanto correr y competir que, a veces, cuando obtenía un título, ya estaba pensando en lo que venía… Sin darme cuenta.

Sé que todo logro tiene su valor, pero… ¿Hay algún título o competencia al que le des más importancia por la envergadura o la dificultad?

– Yo creo que mi mejor carrera fue la de Estados Unidos, que salí octava y compitiendo con las mejores… El solo hecho de correr con ellas ya para mí era un logro. También destaco el primer Latinoamericano que se hizo en México, en el que salí tercera… Y el final del primer campeonato argentino de la FMX, que en la primera manga se me rompió la moto, corrí con una que me prestaron y gané.

Quiero que nos cuentes un poco más sobre hermosa experiencia en Estados Unidos ¿Fue uno de tus momentos más inolvidables?

– Para mí fue un sueño. No lo podía creer… Todo comenzó en Neuquén, en Las Barbas. Yo corría en MX2, con los hombres. La manager Norma Cafaro, mamá de Nicolás Leocata, se arrimó a mi carpa y me dijo: “Te voy a ver correr”. Bueno, hice una de mis mejores carreras en MX y me llevó a correr al MX de Buenos Aires, donde hice varias competencias…

Después me hizo sacar el pasaporte y la visa, porque yo no tenía nada.  Nunca pensé que podría cumplir ese sueño. Vivimos como tres meses en un motor home en Los Ángeles y corrimos en todas las pistas de California: Glen Helen y varias más. Después fui a correr a Florida, dónde salí octava en la Winter Olympics Mini O´s 2008, de motocross.

¿En qué pensaste mientras estabas en el podio de Glen Helen?

– Primero, el hecho de estar en la mejor pista del mundo ya era algo que no podría creer. Y, después, hacer podio fue algo increíble, soñado la verdad…

¿Volviste a ir para allá o queda pendiente hacerlo de nuevo?

– No, no volví a ir y por ahora no está en mis planes hacerlo. Pero ojalá algún día pueda regresar para allá.

Seguramente sean varias por tu historial, pero… ¿Podrías contar alguna anécdota de tus experiencias internacionales?

– Sí, hay una muy divertida, después de la carrera de Oporto, en Portugal… Con Carla Scaglioni teníamos vuelos distintos hasta París, donde nos juntábamos para volver juntas. Yo la estaba esperando hasta que me avisó que había perdido el vuelo porque se volvió a hacer unas trenzas en el pelo. Llegó tarde y no la dejaron subir. Nos reíamos después, pero fue todo un embole: tuvimos que conseguirle vuelo en otro avión, que no tardara tantos días en volverse… Fue todo un quilombo. Creo que se tomó un vuelo a Brasil y desde ahí volvió para acá. No sé si la familia sabrá por qué se lo perdió (risas).

Aparte, cuando llegamos a Portugal, yo me quedé en el aeropuerto a esperarla porque ella tenía otra conexión de ida. Llegamos re tarde al hotel, no alcanzamos a dormir nada y tuvimos que ir rápido a la pista, sin conocerla ni a ella ni a la moto… Fue todo muy rápido, no teníamos ni idea de cómo era todo allá. Igualmente, estuvo muy buena la experiencia. Y probamos los vinos (risas).

Entre el primer y el último título que ganaste, ¿cambió algo en cuanto a tu forma de manejarte tanto en lo deportivo como en lo interpersonal?

– En cuanto a lo deportivo, todos los títulos son importantes para mí. Yo entrenaba para ganar siempre, y cada vez que corría, dejaba todo en la pista. Asique en ese sentido todos valen por igual y cada uno me daba más ganas de ir por más. Y con respecto a mi relación con los demás, siempre fue la misma. Mi forma de ser no cambió nunca. Yo creo que un título no te hace más persona. En mi caso, solo me daban más ganas de seguir y de poder ganar lo que más pudiera. Es como que sentía que nada me iba a detener…

¿Has tenido charlas recientes con alguna otra referente nacional para empezar a pensar en algún proyecto en post de las pilotos argentinas?

– Si, obvio. Siempre tengo contacto con muchas de las chicas que corren en Argentina. También hablé con Maribel (Giordani) para formar la comisión FEMEMOD, pero en lo que es el MX Femenino en Mendoza, con el objetivo de que la parte femenina tenga más apoyo. Tuvimos una reunión hace un par de días y fue muy positiva, ya que pudimos darle vida a la FEMEMOD. La idea es conseguir una especie de ayuda en el sentido de ver si podemos traer un Latinoamericano y que esté la categoría, ver si se puede armar un equipo femenino para ir a competir afuera, dar clínicas…

Lo que quiero es seguir colaborando con las chicas, en vez de lucrar con el deporte como pasa con la mayoría de las Federaciones. Yo sufrí mucho como piloto, sin la ayuda de organizaciones, y por eso mi idea es formar parte de la comisión y ayudar a que puedan ir a las carreras y demás… Yo veo que muchos se meten como un negocio, se dividen y se van a otro campeonato… La verdad que eso no es de mi interés. Lo mío es colaborar y ayudar a que siga creciendo este deporte que, la verdad, está cada vez más abandonado… Pero bueno, dimos el primer paso conformando la comisión y ahora hay que trabajar en eso. Espero que salgan grandes cosas.

El poder forjar proyectos que involucren a las grandes talentos del país para ir a competir en el exterior de manera regular, ¿es uno de tus sueños?

– Si, siempre fue mi sueño poder lograr eso. Así que espero que también se pueda contar con ese apoyo, para incentivar a más chicas para que compitan. Creo que el nivel crecería mucho más.

CORTITAS

¿La ciudad más linda que conociste a través del motocross?

– Oporto, Portugal. O Lisboa… Oporto me encantó… Es uno de esos lugares que te dejan fascinado por su arquitectura…

¿Una carrera que te gustaría realizar?

El Dakar

¿Tu mayor logro?

– Uff, que pregunta difícil… Creo que el tercer puesto en mi primer Latinoamericano. Son muchos los logros personales, pero destaco ese en particular porque llegué con lo justo debido a que mi moto venía humeando y perdiendo rendimiento.

¿Una moto?

– La Yamaha YZ125 2T, la mejor moto.

¿Bebida preferida para los findes de carrera?

La verdad, agua.

¿Una cábala?

– Desde que me levanto, hago todo con el lado derecho primero. Y, en la pista, me pongo todo el equipo del lado derecho primero.

¿Lo que más quisieras trasladar a las futuras pilotos?

– Me gustaría trasmitir que a muchas cosas las soñaba desde chica y nunca pensé que se me podían dar… Pero nunca dejé de luchar por lo que quería.

La última… ¿cuándo volvés?

– Mmm… La verdad, no tengo ni idea. Pero, cuando se pueda, quizás regrese.

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