Memorias de Campeonas: Nadia Cutro

El 5 de noviembre de 2017, Nadia Cutro hacía historia al convertirse en la primera mujer campeona argentina de rally. Lo consiguió en nada menos que su localidad natal, con una fecha de anticipación y con un motor que llegó “seco” al parque cerrado. Sus recuerdos de ese excelente bautismo del Toyota Etios en la clase Junior y de aquel desenlace en Concordia, en este nuevo Memorias de Campeonas.

Si en el inicio del 2017 le decían a Nadia Cutro que iba a ser campeona de la clase Junior, con un auto nuevo, una fecha antes del final y en su tierra natal, habría pensado que era una broma. Pero, como veríamos más adelante, no lo fue. “Sinceramente, no esperábamos el campeonato. Con el Fiesta siempre estábamos cerca, pero no podíamos redondear. Era un año que iba a ser de transición con este auto para ponerlo a punto. A la primera carrera fuimos muy ajustados de tiempo y pudimos subir al podio”, comienza Cutro.

Sin dudas que esa carrera cambió el chip del CEO Rally Team. “Ahí volvimos a casa y dijimos «Bueno, vamos a probarlo, a ponerlo a punto, a andar, a cambiar… Veremos qué funciona y qué no». Nos dedicamos un fin de semana entero a probar diferentes cosas en el auto, dentro de los conocimientos que ya teníamos al haber corrido en esta clase. Y bueno, de a poco empezaron los podios. Creo que la primera que ganamos fue la de Catamarca y después empezamos a pelear la punta del campeonato, siendo nosotros los que quizás teníamos el mejor ritmo y la tranquilidad de estar siempre entre los tres primeros en cada fecha”.

Poco tiempo después, llegó un nuevo “click” para el binomio Nadia Cutro-Luciano Bombaci: la holgada victoria en Tucumán, bajo lluvia y neblina. “Recuerdo que ahí ganamos como por un minuto, y creo que fue el quiebre de ese año. A partir de ahí, empezamos a correr de manera estratégica, sabiendo que teníamos que sumar y cuidar el auto. No nos podíamos quedar. La anteúltima fecha era en Entre Ríos, donde nosotros teníamos que llegar para ser campeones. Me acuerdo que siempre se corre en Concepción del Uruguay y, entre el presidente de la Río Uruguay Seguros, mi papá y demás, organizamos que la etapa del domingo sea en Concordia, porque si cerrábamos éramos campeones”.

La consagración soñada venía en camino, pero la presión de lo inminente le jugó una mala pasada a la concordiense. “Las dos semanas o el mes entre la carrera anterior y la de acá, estuve con fiebre, somatizando un montón… Era mucha la presión de poder llegar. Cuando uno sale a correr, va haciéndolo en velocidad, tratando de ganar… Vas más metido. Ahora, cuando tenés la presión de ir tranquila y despacio, tenés más posibilidades de cometer errores”, explica quien no estaba acostumbrada a “correr despacio”. Lo suyo era apretar el pedal a fondo.

Y llegó el Rally de Entre Ríos, con el Autódromo de Concordia como destino final el domingo. “Me acuerdo que el domingo había llovido, entonces había un arroyito que cruzábamos, que estaba muy feo y donde rompimos el auto. Empezaron a pasar un montón de cosas. Cuestión que llegamos. El último tramo era el autódromo: el parque cerrado era ahí y estaba toda la familia esperando. Tuve unos nervios, una desesperación, porque se venía fundiendo el motor y ya estaba humeando. Bueno, me acuerdo que taqueamos, presentamos tarjeta y llegamos con el motor fundido, sin una gota de aceite. Decí que la entrada al parque cerrado estaba a 600 metros del stop…”

Ahora sí, ya no importaba más que festejar lo logrado: ser la primera mujer campeona de la historia del Rally Argentino. “Entramos y, obviamente, teníamos una felicidad inmensa. Estaba toda la familia, pero lo primero que hice fue abrazar a Luciano (Bombaci) por todo lo que había trabajado en el auto y por la presión que tenía de que en esa carrera no se pare. Estaban todos los amigos, la familia, gente que ha estado en toda la carrera deportiva nuestra y con todo el equipo… Fue algo increíble, no me lo voy a olvidar nunca más. Aparte, la emoción de haberme sacado una mochila de encima: era algo que siempre quise lograr y ahí se estaba dando. Fue algo muy lindo, hermoso la verdad”, concluye sus recuerdos la “rubia” de Concordia, campeona 2017 de la clase Junior.

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