Memorias de Campeonas: Marisa Panagópulo

En 2011, y tras 23 años sin subirse a un karting, la “Pana” volvió a su primer amor. Es por eso que el título conseguido en 2012, apenas una temporada después de su regreso a la especialidad, tiene un sabor especial. En este nuevo Memorias de Campeonas, y nada menos que en el Día de la Madre, la (¿ex?) piloto de Floresta rememora su consagración dentro de la KF+35 de PAKO.

Luego de “apenas” 23 años de aquel tricampeonato en la Seniors 125cc del Torneo Metropolitano (1986-1988), Marisa Panagópulo decidió volver a su primer amor: el karting. “Por una invitación a una carrera de alquiler, se me despertó la pasión que estuvo adormecida. Fueron 23 años de no subirme a un kart. Fue entonces que la categoría PAKO me invitó a correr. El 2011 me sirvió para acomodarme en la butaca y, empezado el 2012, ya tenía mi propio chasis Vara y un motor con preparación de “Beto” Lasala. Al principio me costó acomodarme en la butaca y andar fuerte, pues la categoría tenía más de 35 autos muy competitivos. Mientras tanto, el puntero del campeonato se alejaba cómodamente con los puntos”, inicia la “Pana”.

Obviamente, la tendencia de esas primeras carreras no continuaría hasta el cierre de temporada. Una vez que recuperó el ritmo, Panagópulo inició la escalada hacia la gloria. “A veces pasa que se dan vuelta las cosas. Yo empecé a ser constante, el puntero se quedó en algunas carreras y, casi sin darme cuenta, estaba a un punto detrás de él. Un día me levanté sintiendo que iba a andar bien, ¡y así fue!: gané mi primera carrera y me coloqué puntera del campeonato. Felices estábamos con todo mi equipo. Parecía imposible, pero lo estábamos logrando”. La de Floresta ya estaba encabezando el campeonato. Sólo faltaban los tramos finales hacia el objetivo.

“Y así fueron pasando más carreras con algún que otro podio, hasta que llegó la última, ya con muchos puntos a mi favor sobre el segundo. Largaba la final tan esperada desde la pole position, sabiendo que si salía séptima igual era campeona. Al tener una amplia diferencia de puntos dejé pasar a mi escolta para no tener roces. Mi mente estaba programada para llegar a la meta… Hasta que ocurrió algo sumamente inesperado: “Dos pilotos salieron literalmente a «tirarme afuera de la pista». Yo, sorprendida, los dejaba pasar, pero se quedaban junto a mí para sacarme de carrera”.

Las vueltas fueron pasando y Panagópulo perdía concentración y puestos en el clasificador. Pero el desenlace sería feliz… “Fui perdiendo posiciones y comencé a desesperarme porque ya no sabía cómo estaba, si séptima u octava. Después de pisar varias veces el «pasto», me bajaron la bandera a cuadros. Entré a boxes y solo tenía una pregunta: «¿cómo salí?» Y escuché una voz que me dijo «saliste séptima, ¡sos campeona!» Volví a respirar y me calmé después de tragar tanta saliva (risas). Por solo medio punto, ganamos el campeonato 2012 de la PAKO”, explica la última dama en correr como titular en el Turismo Carretera.

Por todo el contexto en que se dio, aquel título en la PAKO ocupa un lugar muy importante en la vida de Marisa. “Por supuesto que tiene un valor especial. Tenía 20 cuando dejé de correr en karting, después de más de 10 años arriba. A los 43 vuelvo a un campeonato anual y lleno de muchachos (risas), como corría cuando era chica. En el medio de la trayectoria hubo autos con techo y dos campeonatos femeninos. Un popurrí (risas). De lo que puedo estar orgullosa es que todos mis títulos fueron anuales y con muchísimos participantes en el campeonato”. Una declaración a lo “Pana” para cerrar este nuevo capítulo de Memorias de Campeonas.

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