Michi Benthaus: “Mi sueño es volar a la luna; en el espacio no importa si puedo caminar o no”

Un accidente en ciclismo de montaña, sufrido en 2018, la dejó en silla de ruedas. Sin embargo, el deseo de volver a sentir adrenalina superó las limitaciones físicas y Michi Benthaus descubrió en el karting una nueva pasión…

Aunque no sea piloto de carreras, la historia de superación de Michi Benthaus merece ser contada. El 30/09/2018 podría haber sido el final de su relación con la velocidad y la adrenalina, pero no fue así… Descubrió en el mundo del karting una nueva forma de sentir lo que pensó que nunca volvería a sentir después de su accidente en bicicleta. Mientras practica ese y otros deportes, trabaja en una empresa de meca trónica, estudia Ingeniería Aeroespacial y, por encima de todo, continúa la persecución de su gran sueño: volar hacia la luna. Parte de su historia, en esta nota que, en lo personal, fue una de las más disfrutadas a la hora de producir.

La pasión de Michi por el movimiento y la adrenalina se remonta a hace varios años atrás, incluso mucho antes de sus inicios en las dos ruedas. “Creo que comencé a ir al «Bikepark» en 2016 y me caí al final de mi tercera temporada de descenso (2018), asique todo pasó bastante rápido. Antes de 2016, solo montaba un poco de Mountain Bike normal, no de descenso/enduro. Ah, y antes de eso, hice siete años de parkour, ¿sabes? Saltando por la ciudad”, comienza Benthaus.

Aquellos que sean amantes del vértigo seguramente se sientan identificados con las percepciones de la alemana a la hora de «pedalear». “Creo que había muchas cosas que hacían que la bicicleta fuera tan especial para mí. Sobre todo me gustaba saltar: volar por el aire es una sensación muy especial, que me desafió mucho hasta mis límites. Necesitas estar concentrado todo el tiempo. Creo que esto es bastante similar en el ciclismo de descenso y el karting, pero a veces me sorprendo soñando mientras manejo un kart (risas)… Por supuesto que también amé mucho la adrenalina. Bueno, y aparte de eso, la comunidad de las bicicletas es simplemente genial”, explica.

Todo marchaba bien para Michi, hasta que llegó aquel 30 de septiembre de 2018, en el que su vida dio un giro de 180°. “La historia de mi caída no es tan fácil de explicar en unas pocas frases. La versión corta es que salté demasiado y aterricé en el piso, porque confiaba en el «speedcheck» (un pequeño brinco, la mayoría de las veces hacia abajo, que debería darte la velocidad adecuada para el resto de la línea de salto) antes de saltar, pero era demasiado rápido. Recuerdo que, cuando estaba en medio del salto, me di cuenta de que iba demasiado rápido, que saltaría muy lejos y que pasaría algo malo. Después de eso, hay unos minutos que olvidé. El siguiente paso que recuerdo es que estaba tirada en el suelo sin ninguna sensación en las piernas. Estaba tan desesperada y solo quería morir…”, comenta la futura ingeniera espacial.

En su blog ( http://michi-benthaus.com/mein-unfall/ ), ella relata toda esa jornada con un acongojante detallismo. Apenas un fragmento: “Me desmayé. Afortunadamente solo por un corto tiempo pero, cuando recobré la conciencia, muchas personas del rescate de montaña estaban paradas a mi alrededor. Inmediatamente alguien vino y me puso una gorguera. Entré en pánico cuando vi esto y enseguida me di cuenta de que ya no podía mover las piernas…Grité que no quería una vida así…La sensación fue indescriptible. Creo que si hay un momento de pura desesperación, ese lo fue… Me acostaron en una camilla y me llevaron a la ambulancia… Pregunté a todas las personas que vi en alemán e inglés cuándo podía volver a mover las piernas, pero nadie me respondió. Estaba completamente sola. Solo me dijeron que vendría un helicóptero de Straubing. Después de eso, no tuve más remedio que esperar. Se sintió como una eternidad”. Las palabras sobran…

Lo que vino a continuación, tampoco fue fácil: asumir su condición, despedirse de las épocas de bicicleta y enfocarse en seguir adelante. “En total, estuve ocho meses en un hospital y en un centro de rehabilitación y, a veces, hubo momentos muy, muy difíciles. Pero incluso en el hospital conocí gente estupenda y llegué a divertirme mucho. Lo más importante fue que mi familia y amigos se quedaron todo el tiempo a mi lado. No sé qué habría hecho sin ellos”. La familia, el pilar de todo, siempre.

¿Abandonar los deportes? No, eso no estaba entre las posibilidades…. “Cuando estaba en el hospital estaba completamente desconsolada, porque la siguiente temporada de bicicletas estaba a la vuelta de la esquina y no quería sentarme triste en casa mientras mis amigos estaban en los parques. Así que estaba pensando en lo que todavía era posible para mí, y el karting estaba en mi mente. Creo que antes había girado dos veces en un kart de alquiler, así que no estaba segura de si era algo que realmente me gustaba hacer”, cuenta Benthaus sobre su llegada definitiva al mundo motor.

¿Y qué hay sobre las personas que arribaron a su vida gracias al nuevo hobbie? “La gente del karting no es la responsable de que yo siga practicando deportes con adrenalina, pero me están ayudando mucho a hacerlo. Sin ellos, el karting no sería posible para mí. Siempre me gustaron los deportes como este y siempre los haré. La silla de ruedas no cambió eso. Mi paralización es alta, algo entre TH6 y TH8, así que sé que necesitaré ayuda.  Estoy estudiando Ingeniería Aeroespacial, pero eso es completamente teórico, así que no puedo arreglar el kart por mi cuenta (risas)”.

Entonces… ¿Cómo se dio su arribo al mundo del karting? “En Alemania, tal vez hace 15 años, hubo una Fórmula H (hándicap). Hablé con alguien que estaba allí y me dio el número de teléfono de otras personas en silla de ruedas que también corrían en Fórmula H, pero que ya no están en karting. Entonces decidí darle una última oportunidad y le escribí a un chico en Facebook (risas). Fue bastante amable: le expliqué mi situación y dijo que me iba a ayudar. Me presentó a un hombre que tiene un garaje en Ampfing y éste chico me ayuda mucho ahora. Desde entonces, fui conociendo a otras personas que también practican karting y que me están ayudando. Sin ellas, no sería posible para mí”.

Hace unos meses, Michi mostró en las redes otro gran momento personal: subirse al karting sin ayuda de nadie. “Hacer eso fue un gran paso para ser un poco más independiente (pero para todo lo demás todavía necesito mucha ayuda). Lo siguiente es salir por mi cuenta. Pero ya se acabó mi temporada de karting. Mi motor tiene algunas dificultades y tal vez compre un X30 en lugar de un Rotax durante el invierno”. Mientras tanto… “He pasado la prueba de aprobación y ahora soy una estudiante de Ingeniería Aeroespacial. Eso es algo que me hace muy feliz, porque trabajar en un programa espacial es lo único que quería hacer antes de mi accidente y que todavía puedo hacer. Asique es un poco de la vieja Michi (risas)”. ¿Y su sueño es…? Mi sueño es volar a la Luna, en el espacio no importa si puedo caminar o no”.

Sin embargo, competir aún no está en los planes de Michi. “Me encantaría. Sigo siendo bastante mala en el karting y no tengo suficiente tiempo para entrenar tanto, pero espero poder ser lo suficientemente buena para las carreras algún día. Mis prioridades por ahora son la Ingeniería Aeroespacial y trabajar en un programa espacial, así que dedicaré mucho tiempo a hacer realidad este sueño. El karting sería un pasatiempo para mí, uno bastante agradable. ¡Me gusta mucho!” ¿Y además de eso? “Ahora estoy practicando un poco de básquet, tenis y natación. Y, por supuesto, conociendo amigos”, concluye la de Munich, protagonista de esta nueva nota especial de Mujeres Fierreras.

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